La presidenta Claudia Sheinbaum defendió el desempeño económico del país al presentar una serie de indicadores que, aseguró, muestran estabilidad y crecimiento pese al contexto global adverso.
En medio de cuestionamientos por recientes evaluaciones de calificadoras internacionales, el gobierno federal fijó postura y subrayó que existen múltiples factores que reflejan un panorama económico sólido. Desde inversión extranjera hasta empleo e inflación, la administración insiste en que los fundamentos se mantienen firmes.
¿Qué indicadores respaldan el optimismo económico?
Como respuesta a las percepciones negativas, se enlistaron diversos datos que apuntan a un comportamiento favorable de la economía mexicana durante el inicio de 2026.
Entre los elementos más destacados se encuentran:
- Récord en Inversión Extranjera Directa durante el primer trimestre del año.
- Desempleo en 2.5%, colocándose entre los niveles más bajos a nivel global.
- Creación de medio millón de empleos, con abril como el mes con mayor registro histórico de empleo formal.
- Inflación y tasas de interés a la baja, impulsadas por acuerdos para estabilizar precios en productos básicos y combustibles.
- Un tipo de cambio sólido, con el peso ubicado en 17.40 por dólar.
Además, se destacó que México mantiene precios competitivos en gasolinas, incluso frente al encarecimiento internacional del petróleo.
Finanzas públicas y comercio exterior muestran avances
En el terreno fiscal y comercial, también se reportaron mejoras relevantes:
- Reducción del déficit en 1.5% del PIB durante 2025.
- Incremento en la recaudación fiscal, pasando de 14.7% a 15.2% del PIB.
- Nivel de deuda pública en 50.3% del PIB al cierre del primer trimestre de 2026.
- Exportaciones en máximos históricos y balanza comercial positiva.
A esto se suma el aumento del salario mínimo y la disminución de la pobreza laboral, que se ubica en su nivel más bajo registrado.
Inversión y programas sociales, claves para el segundo semestre
De cara a la segunda mitad del año, el gobierno apuesta por acelerar la actividad económica mediante nuevas herramientas institucionales y políticas públicas.
Entre las acciones más relevantes se encuentran:
- La aprobación de una Ley para la Inversión, orientada a impulsar proyectos públicos y mixtos.
- La creación de una Oficina de Inversión desde la Presidencia, con el objetivo de facilitar la participación privada.
- Simplificación de trámites mediante una ventanilla única y mayor certidumbre fiscal.
- Continuidad y expansión de los Programas del Bienestar.
La expectativa oficial es que estos factores se reflejen con mayor claridad en los próximos meses, especialmente en materia de inversión y dinamismo económico.
En este contexto, el mensaje central del gobierno es claro: los indicadores internos muestran estabilidad, incluso frente a un entorno internacional complejo, y el crecimiento podría fortalecerse en el corto plazo.